Es un placer dormir profunda y sin perturbaciones. Lo suelo hacer. Me gusta despertar y quedarme haciendo perecita un ratito (si es en "cucharita", mucho mejor), recordando los episodios de mis sueños. Pero hoy no fue una noche de esas. Fue una noche para la enfermedad, para el insomnio.
! Qué desarmonización en mi status ontológico ! Bombardeos, en fracciones por segundo, de imágenes y frases de lo ocurrido - y lo pensado - durante el día, llegaban a mí creando "collages" para la pesadilla. La pesadilla de no conseguir distensionar mi cuerpo y mi mente. Media vuelta. No poder adaptarme en mi colchón. Boca arriba. No saciar mi sed al agotarse el agua en mi vaso. Boca abajo. Pensar y pensar, sentir y sentir mientras el hacer se encuentra, en la esquina, en un camisón de fuerza. Media vuelta. Hasta que, a tientas, me puse en pie.
! Qué desarmonización en mi status ontológico ! Bombardeos, en fracciones por segundo, de imágenes y frases de lo ocurrido - y lo pensado - durante el día, llegaban a mí creando "collages" para la pesadilla. La pesadilla de no conseguir distensionar mi cuerpo y mi mente. Media vuelta. No poder adaptarme en mi colchón. Boca arriba. No saciar mi sed al agotarse el agua en mi vaso. Boca abajo. Pensar y pensar, sentir y sentir mientras el hacer se encuentra, en la esquina, en un camisón de fuerza. Media vuelta. Hasta que, a tientas, me puse en pie.
Fue un día para enterrar y que, lejos, descanse en paz. El desastre comenzó cuando me dijeron "necesito que hoy me hagas un favor..." No fue uno. El banco, el tráfico, las lupas, los errores de los otros y los mios, el malestar, los CD's, la Embajada, el no internet, un camaleón, las llamadas. Mi hijo. El calor, la lluvia, el viento. "Son maricadas mias pero así funciona", el uno atacando al otro por la espalda, "detesto que me digan que me tranquilice cuando estoy embalao' ". Mi hijo. Unos ojos verdes, un hombre, una mujer, un nombre, una charla sin sentido; el terciopelo negro, las invitaciones, los lazos, las cajas, las bolsas, un viaje... hasta que por fin salí y llegué donde pude sentir alivio, al abrazar a mi hijo.

1 comentarios:
Siempre he pensado en lo maravilloso que debe ser renacer en los brazos de aquel pequeño que te regala sonrisas a todo momento...
Hay días que quisiéramos olvidar, pero también hacen parte de lo que tenemos... una pregunta, ¿si no existieran esos días malos como podríamos diferenciarlos de los buenos?
...no mires atrás si no es para sonreír....
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